Otra cara del tatuaje

No todos los que se tatúan lo hacen por moda o por esnobismo, en algunos casos tiene una función casi terapéutica, superar fobias, terminar con sueños recurrentes, ocultar cicatrices y visualizar a familiares ausentes, son algunos de los motivos que llevan a tintarse la piel.

Esa es la experiencia de Mao, que desde 1977 es propietario del estudio Mao & Cathy, en Rota, Cádiz, cerca de la base militar de Estados Unidos.

Un marinero americano, poseedor de un gran costurón en el pecho soñaba diariamente que su herida se abría y moría desangrado; Mao le tatuó una cremallera a lo largo de la cicatriz, rematada con un gnomo en el extremo, lo que interrumpió sus pesadillas.

Otro caso fue un alto funcionario del espionaje francés que se quejaba de tener mucho frio en los pies, y que vio su problema solucionado cuando Mao le tatuó un par de calcetines.

Carmen Carro, encargada de Tatoo Center cuenta que, “cuatro clientes decidieron tatuarse la cara de sus familiares fallecidos en el accidente del Spanair con destino a Canarias para recordarles”.

Además otro cliente le pidió que le grabara una cucaracha para tratar de superar una repulsión que sentía desde la niñez.

Sea cual sea el motivo que tengas para hacerte un tatuaje, asegúrate de la idoneidad del que te lo hace, y como aconseja Carmen, “tienes derecho a exigir el curso higiénico-sanitario y la cartilla de vacunación del tatuador”.

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