Los calambres

Son contracciones espasmódicas, que se producen de forma involuntaria, y que afectan los músculos de manera muy dolorosa, sobre todo de noche. Se pueden prevenir haciendo masajes y estiramientos y evitando hacer gimnasia después de comer.

Los estiramientos son movimientos que se hacen con el objetivo de ejercer una tensión sobre los músculos, en el sentido contrario a la contracción. Se deben realizar antes y después de practicar una actividad física. Las personas sedentarias deberían realizarlos regularmente para ayudar a conservar la flexibilidad y el buen funcionamiento muscular.

Los estiramientos tienen un efecto preventivo contra los calambres porque ayudan a calentar los músculos y favorecen la circulación sanguínea. Adicionalmente, cierto tipo de ejercicios de estiramiento, pueden contribuir a relajar el músculo y aliviar el dolor del calambre cuando éste ya se ha producido, en especial cuando la zona afectada es la de la pantorrilla.

Los masajes favorecen la relajación muscular, estimulan la circulación sanguínea y facilitan el drenaje linfático. Es conveniente realizarlos utilizando cremas que contengan extractos de plantas calmantes o con propiedades circulatorias.

La acción combinada del masaje y el efecto estimulador de la crema a base de plantas refuerza la circulación sanguínea y facilita la limpieza de residuos metabólicos originados por el esfuerzo muscular, permitiendo que el músculo funcione mejor.

Para evitar los calambres debe seguirse una dieta hidratante, nutritiva y variada. Y sobre todo, rica en magnesio y potasio. Estos minerales se encuentran habitualmente en alimentos de origen vegetal. Los dátiles y frutos secos contienen cantidades apreciables de magnesio, mientras que los plátanos y los cereales integrales son ricos en potasio.

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