Las hierbas ganan posiciones

El ser humano ha empleado desde la antigüedad las plantas para curar sus enfermedades. En los siglos XVI y XVII, comenzó a intervenir la química en el proceso de las sustancias activas de las plantas, naciendo la farmacopea actual. Pero, cada vez son más numerosas las personas que rechazan la manipulación química para volver a lo natural.

La alcachofa es diurética y colerética. Se puede utilizar como infusión, en ensalada, cocida al vapor, en crema o puré. Beneficiosa para el hígado  y la vesícula biliar, debe tomarse recién preparada, pues si se guarda por mucho tiempo, se vuelve tóxica.

Alfredo Ara Roldán, naturalista español, comenta, “los polifenoles que contienen sus hojas parecen ser los responsables de su actividad hepática, estando indicada como protector y coadyuvante en cuadros obstructivos e infecciones. Su efecto diurético lo hace aconsejable en casos de uricemia y gota, cistitis y litiasis renales. la cinarina que contiene ha demostrado acción hipocolesterolemiante, reduciendo significativamente las tasas de colesterol en la sangre”.

La berenjena, tiene casi tantas propiedades como la alcachofa, es originaria de la India, y no se debe comer cruda, ya que contiene un alcaloide venenoso, la solanina, que se destruye con el calor.

Es laxante, colagoga, diurética, alivia los dolores de estómago, reduce el colesterol, baja la tensión, y se utiliza para la gota y el reuma. También es eficaz para el sistema circulatorio y las afecciones del corazón.

Estudios recientes hechos por los japoneses, confiere a esta planta la capacidad de suprimir de forma importante las lesiones en las células.

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