Las esperadas rebajas

Los hombres y mujeres podemos estar en desacuerdo en muchas cosas, pero entre las tantas que nos unen seguramente figuran las rebajas, donde una tumultuosa muchedumbre, entre la que me cuento, se lanza a la calle buscando conseguir la mayor cantidad de prendas posibles al menor precio.

Y eso no está reservado sólo a los mileuristas; personas con mayor poder adquisitivo aprovechan los descuentos de las marcas de lujo que ofrecen rebajas que van del sesenta al setenta por ciento, tanto en ropa y calzado  como en accesorios.

La clave es no apurarse, porque se corre el riesgo de elegir mal, saber con antelación las prendas que queremos adquirir, para no llenarnos de ropa que en realidad no necesitamos, y buscar sobre todo lo clásico que siempre se usa, sobre todo si se trata de prendas caras.

Las estrellas de la temporada son los bañadores y complementos para la playa, pero no se puede dejar pasar más de dos o tres semanas desde el comienzo de las rebajas, porque a veces parece que tenemos todos el mismo gusto, y las prendas más lindas desaparecen enseguida.

Lo digo porque me ha pasado, y después me tuve que conformar con llevar lo menos feo para agregar algo a mi desvalido armario. Aunque lo ideal es comprar en tiendas de marcas reconocidas, fuera de las rebajas hay negocios extranjeros presentes en todas las ciudades, que hacen de lo barato un distintivo, en los que no siempre están reñidos el precio con la calidad.

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