Ejercicios en la arena

La arena proporciona, de manera gratuita y natural, la curvatura y el efecto justo de rebote que muchas firmas de calzado deportivo se esmeran en trasladar a las plantillas de sus modelos. Caminar treinta minutos sobre ella es una de las actividades más rentables para tonificar piernas y glúteos.

En el mar es aún mejor, porque entra en juego el factor resistencia. La resaca marítima y las olas dificultan los movimientos incrementando el trabajo muscular. Puedes nadar o bucear un rato contracorriente, saltar las olas y moverte por el agua con movimientos suaves y constantes. Quince minutos de baño activo son suficientes para tonificar la musculatura.

A no ser que te encuentres el agua como un plato, busca siempre el punto justo donde las olas rompan y sitúate delante, con cuidado de no moverte, mientras éstas golpean tu anatomía. Otra opción es caminar de un lado a otro de la orilla con el agua a la altura de medio muslo. La fuerza del mar puede hacer maravillas cuando se trata de alisar la piel de naranja.

Después del baño, mientras te secas, es el momento idóneo para volver a la toalla y comenzar con unos sencillos abdominales. Alisa la superficie, túmbate boca arriba, coloca las manos bajo la nuca y levanta las piernas en línea recta, sin flexionarlas y sin mover la espalda. Repite varias veces.

Finalizado el duro trabajo, es el momento de descansar y relajar los sentidos. Siéntate sobre la toalla con las piernas cruzadas y flexionadas y dedica unos minutos a relajarte mientras miras hacia el horizonte. Concéntrate en acompasar la respiración y disfruta del entorno que te rodea.

Después túmbate boca arriba y estira uno a uno cada músculo del cuerpo, comenzando por los dedos de los pies, y siguiendo por el resto del cuerpo. Seguramente te sentirás mejor.

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