Come sano y adelgaza: si quieres, puedes

Hay muchos motivos para querer llevar una dieta sana y equilibrada, y todos son válidos. Ya sea porque quieres cuidar especialmente tu salud (y la comida es lo primero que tienes que vigilar para cuidar tu organismo), o porque quieres cuidar tu línea, hay mil soluciones entre las  que puedes elegir. Eso sí, algunas serán más eficaces que otras, por lo que no te vale con escoger la primera que se te presente por delante.

Una combinación perfecta es aquella que permite hacer dieta sin pasar hambre. Y si te estás preguntando si eso se trata de algún mito o de una leyenda urbana, ya te lo puedes estar quitando de la cabeza. Si quieres, puedes. Es el lema que tienes que tener presente en tu mente. Y si además sigues los consejos que te ofrecemos, lo puedes conseguir con mucho menos esfuerzo del que crees.

El truco está en saciarte lo suficiente como para que el cuerpo no te pida más comida de la que necesitas, y que al mismo tiempo aportes todos los elementos necesarios para que tu organismo se mantenga sano. Un truco que ha funcionado siempre es, por ejemplo, el de ingerir un vaso de agua antes de cada comida, con lo que llenas un poco más el estómago y no sentirás la necesidad de comer tanto. Otra forma de saciar tu estómago al mismo tiempo que ingieres comida sana es acompañar tus platos de verduras, con lo que además aumentarás tu aporte de fibra y tendrás menos problemas de tránsito intestinal.

Un truco muy curioso es el que han demostrado ciertos estudios sobre el color de la comida. Si hay un fuerte contraste de colores entre el alimento y el plato, acabas comiendo menos que si por ejemplo comes arroz cocido sobre un plato de loza blanca. Tenlo en cuenta a la hora de elegir la vajilla para cada día, en función de lo que tengas pensado comer.

Intenta comer despacio, sin prisas. De esa forma también te saciarás antes y tu cerebro te pedirá menos comida. Del mismo modo, servirlo todo en un mismo plato hace que acabes sirviéndote menos cantidad y también que comas algo menos, con lo que ya estás reduciendo también la ingesta de calorías.

Por otro lado, si comes durante todo el día pequeñas cantidades de comida, te darás menos atracones que si solo comes un par de veces fuerte. Por ejemplo, con cinco comidas al día puedes acabar ingiriendo menos calorías que solo con tres, aunque creas que por comer más veces vas a engordar más. El secreto está en la cantidad total de calorías que ingieras.

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